#Dossier | La vida como ficción, por Nicolás Caresano

La vida como ficción

Por Nicolás Caresano

I.

La evocación de Echenoz, hoy, podría responder a un par de envíos o evocaciones: la publicación, en julio de este año, de Capricho de la reina, recopilación de relatos breves traducidos por su traductor al español (Albiñana) y editados por su casa editora en la misma lengua (Anagrama); las hazañas deportivas de Usain Bolt, comparado oportunamente con la locomotora checa, Emil Zátopek, de competición meteorítica en los juegos de Helsinki celebrados en 1952; el arrivo de David Foenkinos, abanderado estelar de la literatura francesa contemporánea, al 7° Filba. Pero también que el pasado veintitrés de septiembre se cumplió el aniversario de la publicación de Relámpagos, la última parte de la trilogía que fue apareciendo con intervalos de dos años desde Ravel, en el 2006.

            Ravel, Correr, Relámpagos las presentó Echenoz como tres actos de una misma obra: la de escribir sobre otras personas, documentar, convertir un personaje real en uno de novela. Centradas en vidas reales donde se presenta el género biográfico y sus tópicos, las tres partes –celebradas por la crítica en el momento de su aparición (premio Marianne para Ravel, premio de lectores de Télégramme para Correr) pueden formar parte en algún tipo de unidad.

II.

La trifecta riega de cabo a rabo el erial de la vocación. Ravel, Emile Zátopek, Nikolai Tesla. La música, el atletismo, la electricidad. La timidez para el esfuerzo, el ejercicio sostenido del cuerpo, la contracción obsesiva al trabajo. La soledad: este rasgo no se divide. Siempre hay un momento en el que los protagonistas se encuentran a solas con su vocación: Ravel compone en la soledad de su casa y no logra conectar su pasado, Zátopek viaja entera la extensión de su país para ejercitarse en un deporte que no lo entusiasma, Tesla se sienta frente a los controles de un barco fantaseando con sus inventos.

También pasa en su último libro y habrá que decir que es un gusto del autor: las novelas son retratos, miniaturas de personajes históricos, y si bien Capricho de la reina es una novedad (su primer libro de cuentos o textos breves después de 14 novelas), la brevedad de la narración no lo es. Echenoz es capaz de condensar en un manojo de páginas la vida de un personaje o su parte más novelesca: el apogeo del talento seguido por la soledad y la muerte. Go up as a rocket and come down like a stick, dijo Dickens.

III.

La percepción de la época, en la trilogía, va a pegar toda la vuelta. O las épocas esperan los personajes, o viceversa, pero como quiera que sea, esta percepción se afianza y se sazona con la mirada cinematográfica de Echenoz: en Ravel, todas las mujeres de ese tiempo (1927) pueden parecerse a Orane Demazis, como en efecto sucede con Hèlene, la confidente del músico. No hay nada para ver en esa época, ni en Montfort-L’amaury, ni en París, ni en Sèvres. Sin embargo, es la era de la consagración del protagonista. De vuelta, la época de Relámpagos es la que necesita a su personaje: la revolución de la corriente alterna y su negocio junto a la Westinghouse, la radio, los rayos x, el control remoto, todos estos inventos necesitaban ser descubiertos por alguien. Con Volek, donde la profesión es más performática todavía, la época no es el conflicto con el personaje sino consigo misma: la guerra, la invasión nazi en Checoslovaquia, el aparato institucional que ejerce presión sobre todas las esferas de la sociedad y que llega hasta el deporte.

IV.

Biografía, destino, providencia. La conexión está bien levantada en cada parte, asentada en el componente melancólico como rasgo común. Ravel cierra la traducción que le habían regalado de La flecha de oro tras releer la última frase un par de veces: Pero, ¿qué otra cosa hubiera podido hacer él, realmente? Si se trata de hombres cuyas vidas se confunden con sus obras (como si sus obras se las arrebataran), están atados de manos a eso, a su talento. Están las tensiones con la profesión que pueden darse por el deseo de querer hacer otra cosa (Emil detesta el deporte) o las que se dan por no haber hecho lo suficiente: Hay un momento en Ravel en el que el personaje, a punto de morir, dice: “No he escrito nada, no dejo nada, no he dicho nada de lo que quería decir.” Hay rasgos destinados (Ravel pulcro, Emile infatigable, Gregor altísimo: problemas con el amor y las mujeres en los tres) y destinos despersonalizados, como el de Gregor, que no sabe qué día nació por un error en los papeles del hospital. Una providencia sin comienzo.

V.

Y hay todavía otro rasgo más en la trilogía que podría ayudar a pensarla como unidad, y es la espontaneidad en la narración, la manera libre de contar una historia, como si fuese una improvisación –Echenoz tiene una relación consuetudinaria con la música: toca el contrabajo, es un amante del jazz, en Correr Emil ama cantar y lo hace muy bien. En una entrevista para Perfil que le hizo Ezequiel Alemián confesó que quiere copiar este rasgo de Jarmusch, que le gustan mucho Broken Flowers y Ghost Dog: “Quisiera narrar como esas películas”.

En fin, se pueden pensar estos tres libros como vinculados a la biografía. Ravel, efectivamente, tuvo un accidente automovilístico. Tesla creó la corriente alterna y Zátopek rompió récords atléticos. Pero, por otro lado, también como una ficción, una explotación de rasgos vitales y literarios, ficciones biográficas donde el argumento adelgaza para engordar el marco de las historias, un marco personal que es un momento dado en la vida de alguien. Echenoz dixit: “Nunca tuve ningún interés por escribir la vida real de estos personajes. Por otra parte, creo que la ‘vida real’ no existe para nadie.” En un intermedio entre vida y ficción, Ravel, Correr y Relámpagos se perfilan como una unidad que sin querer encorsetar a los relatos en un género determinado señala el material novelable que es la vida como ficción.

DSC09068.JPG*NICOLÁS CARESANO  (buenos aires, 1990) es profesor de literatura y prácticas del lenguaje en la educación media. estudió letras en la universidad de buenos aires, participó en ciclos radiales y, como colaborador, en la revistas centro de investigaciones artísticas, anfibia, poison magazine, cosecha roja y también blogs, como escritos en las mangas, palabras amarillas, primera fila.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s