#Reseña | Wim Wenders lejos del plató de filmación y cerca de la escritura, por Esteban Galarza

Caja Negra editó recientemente un compilado de pequeños textos escritos por el cineasta alemán. El libro, si bien dispar, logra cautivar con varios destellos de intimismo y complicidad del autor con el lector.

Wenders, Win (2016): Los píxels de Cezanne. Caja Negra Editora. 208 páginas

Wim Wenders tiene muchas más cosas además de cine en su cabeza. De hecho el cine apareció en su vida después de haber intentado ser artista plástico o escritor. No supo potenciarse ni como una cosa ni como otra y entonces apareció un arte que le permitía ser ambas ya que el cine reúne tanto calidad pictórica como guiones que se permiten tener presencia y quedar enquistados en la memoria colectiva.

No es un asunto tan simple como escribirlo conseguir emocionar al espectador y al mismo tiempo generar una obra que sea luego parámetro, punto de referencia, un clásico en otras palabras. Pero baste recordar algunas de las películas filmadas por Wenders a lo largo de 40 años de carrera para saber que supo construir una estética propia: Paris, Texas, El estado de las cosas, El amigo americano, El cielo sobre Berlín, Buena Vista Social Club, La sal de la tierra, por solo mencionar algunas.

Es un acontecimiento cultural entonces cuando aparece algo nuevo de alguien tan ecléctico. El año pasado se editó en Alemania y éste año en Argentina su libro Los píxels de Cezanne por el sello Caja Negra. Debemos tener una precaución previa antes de abordar su lectura. El libro tiene poco material nuevo, es desparejo por momentos, está escrito en un formato que coquetea con la poesía, no todos los textos hacen referencia a su biografía o a su cine. Si uno abre entonces el libro con estas premisas en su cabeza es una de las lecturas más disfrutables porque no hay ansiedad por leer lo que tal vez nunca esté escrito.

            Acontecimiento cultural además si se lo pone en el plano de otros cineastas que plasmaron su cosmovisión en un texto en papel. Hace algunos años Werner Herzog editó La conquista de lo inútil, diario secreto de filmación de Fitzcarraldo, lo cual motivó a la reedición de un antiguo diario de viajes que había escrito a pie con el fin de alargarle la vida a la crítica de cine Lotte Eisner: Del caminar sobre el hielo. Otros textos de cineastas escritores son tanto o más conocidos: El cine según Hitchcock de François Truffaut, Esculpir en el tiempo de Andrei Tarkovsky, Desconfiar de las imágenes de Harun Farocki, 120 historias de cine de Alexander Kluge, entre tantos otros más.

            De todos modos hay una gran falla en el libro de Wenders y es que se vuelve demasiado ecléctico. Hay artículos que son muy buenos, como Para Ingmar Bergman, Andrew Wyeth: la tercera mirada, o Yasujiro Ozu: el paraíso perdido. En ellos despliega algunas de sus obsesiones y muestra su enamoramiento profundo hacia la cultura de Estados Unidos, la América profunda, o su reconocimiento a sus padres espirituales, quienes le dieron lecciones sobre cómo plasmar su espiritualidad en fílmico. Hay sin embargo otros artículos en los que no logra cautivar la atención del lector, tal vez por haber sido escrito para algún catálogo o tal vez porque se centra en aspectos no tan atractivos o novedosos para quien accede a las páginas.

            Pero tal vez esta presunta debilidad del libro deba ser leída como uno de sus puntos fuertes. Recordemos que no todas las películas de Win Wenders son excelentes. La falla principal se debe a que el cineasta no busca lugares cómodos donde posicionarse y está siempre en la búsqueda de una forma novedosa que lo coloque en el rol de infante frente a lo desconocido. Esta suerte de búsqueda de lo original en sus dos tiempos (lo original como novedoso y original en cuanto volver al inicio, a la infancia) es la dinámica que aplica el director tanto en su filmografía como en los artículos desplegados en Los píxels de Cezanne. El mostrarse vulnerable, capaz de fallar en la escritura da nota de una obra viva que busca posicionarse como humana, blanda, plástica, y no como un pedazo de mármol esculpido al que no se le pueda cuestionar nada.

            Debe recordarse además que casi todos los artículos que están compilados en el libro fueron escritos en distintas etapas del director y publicados de forma dispersa en catálogos, revistas y libros diversos. Wenders es mejor cineasta que escritor, pero en sus líneas se difuminan fragmentos de arte que vale la pena ser leídas. El impulso está dado desde el prólogo: “Solo escribiendo puedo pensar las cosas hasta el final. / Las ideas van cobrando claridad a medida que veo las palabras escritas delante mío. / Si puedo ver lo que hace un instante no era más que pensamiento, / La idea queda liberada, / y puede continuar pensándose hacia adelante.”

AUTOR DE LA NOTA | ESTEBAN JOSÉ GALARZA (STARMAN):

11998463_10153585654514210_1883469849_n(1984, José C. Paz, provincia de Buenos Aires) Estudió letras en la UCA y Periodismo en TEA, donde es profesor de dos niveles de Redacción Periodística. Fue redactor de revistas de cultura y rock entre los que se cuentan Caras y Caretas, Kundra, Yo soy la morsa, entre otros. Administra su blog Ciudad de neón y el fansite oficial de Facebook David Bowie Argentina.

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