#Análisis| La distopía argentina al ataque, por Nahuel Paz

#Análisis

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Por Nahuel Paz

Varios autores en los últimos quince años publicaron novelas que giran alrededor del concepto de Distopía. Un breve panorama sobre el asunto. Autores consagrados y de culto.

Mínima introducción: A lo largo del tiempo — especialmente con la posmodernidad — subestimar “géneros” fue perdiendo terreno. El campo de la ciencia ficción fue uno de los géneros condenados a la marginalidad por la “literatura seria”. En nuestro país durante las décadas del cincuenta y sesenta se produce su auge y apogeo. Algunos escritores trabajaron conscientemente en esta rama: Héctor Germán Oesterheld  — El Eternauta acaba de ganar uno de los premios más importante en Cómic, el Eisner en el rubro “mejor reedición en archivo” — Eduardo Goligorsky y Angélica Gorodischer entre los más destacados. El respeto a la vertiente es posterior y podría situarse enla década del setenta, gracias a la tarea de un par de grandes críticos: Pablo Capanna y Elvio Gandolfo que trazaron un camino paralelo al que realizaba Ricardo Piglia con la “serie negra”. Como siempre el rescate y el respeto se consiguió destacando que la literatura argentina tenía precursores en temas afines a la ciencia ficción: Eduardo L. Holmberg, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

La nueva distopía argentina se encuentra próxima a estos últimos escritores al proponer textos sueltos sin tradición en el género.

Pero ¿Qué es una distopía?

Según Pablo Capanna: “Una sociedad alternativa que niega algún valor importante. Presentada como decididamente indeseable. También puede ser una caricatura de la sociedad actual, a la cual se construye mediante una extrapolación de algunas tendencias hasta reducirla al absurdo” (en Ciencia Ficción, Utopía y mercado).

Tal vez por la idea de establecer un juego directo con la sociedad, sin presentar la faceta de “especulación científica” la distopía sea la ciencia ficción más abordada por escritores que no se dedican al género —ni que fuese necesario— desde José Saramago con Ensayo sobre la ceguera hasta Cormac McCarthy en La carretera, pasando por PD James y Stephen King.

Acotándonos localmente a los últimos quince años, comencemos con Plop de Rafael Pinedo, Interzona 2002. La novela narra un territorio desmantelado, un mundo minúsculo, paralelo a la región pampeana. En ese mundo grupos de sobrevivientes construyen nuevas reglas comunitarias: hombres animalizados, brutales. Al desintegrar “las normas” se edifican nuevas formas vinculares, tabúes y ritos. La contaminación parece ser la marca de un pasado civilizatorio: pilas, telas, plásticos, latas que perduran en esa tierra inhóspita.También se presentan retazos de escritura y lectura unidas a un pasado simbólico. En esa devastación Plop, el personaje principal de la novela, busca llegar al poder de su grupo para cambiar las reglas.El año del desierto-tapa.jpg

El año del desierto de Pedro Mairal, Interzona2005, Emecé 2015, propone una urbanidad que viaja hacia el pasado: inicios del siglo XX, incluso de siglo XIX  —con alusiones a diversos textos literarios y hechos históricos— la novela comienza con una época de crisis y enfrentamientos que remiten a Diciembre de 2001. La crisis se extiende y da paso a la lucha de la barbarie de la provincia de Buenos Aires contra los porteños de la Ciudad porque “el desierto avanza”.

La narradora, secretaria ejecutiva, se ve atrapada por esa barbarie que avanza y atropella. Primero en un exilio hacia el interior, en departamentos con dispositivos de autoabastecimiento que evitan a los porteños salir a la calle.Luego otros viajes y en cada viaje un movimiento hacia atrás, en edad, en tiempo, en tecnología. La novela reedita la dicotomía sarmientina: Civilización y Barbarie en plan de Ciencia Ficción y en un viaje de tres siglos.

el-oficinista-e28093-guillermo-saccomanno-libroskalish-copiaEn 2010 Guillermo Saccomanno publica —tras ganar el premio Biblioteca Breve— El oficinista, Seix Barral 2010. La novela propone una ciudad feroz: perros clonados se disputan la calle y la comida con personas hambrientas que deambulan en grupos o solitariamente. Lluvia ácida y perpetua —tal vez una alusión a Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip Dick— amenazas de bombas y estallidos reales atribuidos a grupos guerrilleros. Helicópteros que iluminan la oscuridad con haces de luz y metralletas. Y un empleado de oficina, mínimo, padre de una familia demandante, una mujer que lo oprime y el temor de ser echado del trabajo para ser uno más de los desastrados que rodean la oficina. Y entonces, mientras lucha con su soledad, con su melancolía y sus sentimientos se enamora de una mujer.

La boca Seca, Marcelo Carnero, Mar dulce editora, 2014. Un espacio simbólico que se relaciona con el siglo XIX: el desierto, otra vez en la pampa, que provoca delirios —ya que estamos en el tema: José Pablo Feinmann El ejército de ceniza, Rodolfo Fogwill con Cantos de marineros en las pampas— negros y tráficos. Enfermedades extrañas, apariciones. El narrador describe un siglo XIX que se parece al futuro del XXI, con un lenguaje poético, seco, peculiar.

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Hay una diferencia con el resto de las obras, se presenta una explicación posible a la situación de esa realidad en la novela: la locura de un científico y la manipulación genética.

Última: El rey de los espinos de Marcelo Figueras, Suma de letras 2014.No es una distopía Stricto sensu. O mejor, es una distopía y otras cosas. La novela está ambienta en 2019 y el mundo que conocemos, de alguna manera sigue siendo el nuestro. El triunfo democrático de una alianza neoliberal desencadena hambruna y represión. Acá se dispara un fantasy en el que a la muerte del “autor” — remite a Oesterheld— sus personajes cobran vida en la realidad de los protagonistas el Baba y Milo.

Las cuatro novelas confrontan el presente exagerando rasgos de nuestra sociedad. Pero tal vez esa exageración no sea tal y la distopía esté hablando de nosotros.

SOBRE EL AUTOR:

13872483_10210272363510042_1625301094_n2175062NAHUEL PAZ Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1978. Es profesor de “Castellano, Literatura y Latín” egresado del IES N:2 “Mariano Acosta”. “Licenciado en Enseñanza de la Lengua y la Literatura” por la UNSAM. Trabaja como docente en instituciones secundarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Escribió manuales educativos para la editorial “Puerto de Palos S.A. MACMILLAN Argentina”. Ha dictado cursos de Literatura en el ámbito privado y en centros culturales abiertos a la comunidad. Su novela Bajo las Losas fue finalista del I premio Wilkie Collins de novela negra.

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