#Reseña | El terror prolijo de una lista, por Marcos Seifert

#RESEÑA

El terror prolijo de una lista

Rossi, N., Baca, L. y Risso, R. (comps.), Lista negra. Antología, Buenos Aires, Colección PelosDePunta, 2016. 165 págs.

 Por Marcos Seifert

lista.jpegConfeccionar una lista negra implica un poder de exclusión, es la violencia en su faz de ordenamiento terrible, la voluntad de impugnación del otro expresada en un procedimiento prolijo, minucioso. Los relatos que integran esta antología N°11 de Pelos de Punta exploran de diversas maneras las consecuencias de esta crueldad fría que emana de toda lista así entendida.  Lo terrorífico acá proviene entonces de una red calculada que puede extenderse en cualquier momento y lugar y que revela como rasgo evidente una rigurosidad, un plan prefijado, una prisión en forma de enumeración, de secuencia. Desde el principio esta antología nos alerta y nos recuerda que una lista negra puede indicar una sucesión determinada, un orden, y, por lo tanto, una expectativa, un destino que la narración puede frustrar, desviar o confirmar. Por eso, y es algo que estos relatos tienen en cuenta y exhiben con astucia, la lista como orden puede ser un señuelo, un mecanismo de la trampa. Y son los sujetos vueltos presas, los que caen en esas trampas (porque en varios casos la cuestión es qué pasa cuando uno se vuelve menos que un nombre, sólo un cuerpo, una desnudez extrema, un animal con el cual experimentar).

Pero estos relatos son también la historia del movimiento de esas presas frente a la mirada del cazador, las voces que emergen cuando tienen tiempo y aire para ensayar escapatorias y tretas que pueden servir, finalmente, para dirimir un lugar, un rol: la diferencia entre ser un nombre en la lista del otro o tener el poder de nombrar a los otros en la lista.  Lo que la mayoría de los relatos comparten, además de esta explicitación del modo en que la violencia y el terror se pueden anudar tan fácilmente al espacio doméstico y a las relaciones familiares, es la idea de que la lista negra es un plan trazado que acecha desde las sombras, es decir, la lista como un orden subterráneo o invisible que aprovecha de formas de organización y ordenamiento cotidiano que parecen inocuas, inofensivas para asentarse sobre ellas y de pronto emerger. Si uno excava, explora, insiste, las superficies que parecían lisas pueden desmoronarse y revelar un pantano, un abismo, una condena. Porque debemos reconocer, parecen decirnos estos relatos, que si bien las listas negras que resumen lo indeseable no constituyen una práctica extendida, debemos prestar atención, ser precavidos, en la medida en que nuestra vida está hecha de listas: la lista de asistencia en el colegio, el número de departamentos de un edificio, los apellidos de un grupo de empleados, un listado en la web o el índice de una antología de relatos frente a la cual el lector se verá obligado a hacer su recorrido, y, en una de esas alterarse de pronto con el fantaseo angustiante de su nombre entre líneas como parte de un orden cuyas consecuencias desconoce.

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