#Narrativa | Social, por Flor Canosa

#Narrativa

blanoje

Social

Hoy me desperté y sentada en el inodoro chequeé el celular como todas las mañanas. Fue una sorpresa encontrarme con tantas notificaciones nuevas. Eso nunca me había sucedido y me dio como un calambre en el estómago, la misma sensación que siempre pensé que sufrían los famosos al revisar su red social cada mañana.

Todas las notificaciones eran a raíz de la noticia de mi cambio de estado civil, mi compromiso con Fernando.

Fernando y yo no nos conocemos personalmente; somos contactos hace apenas una semana por lo cual podemos decir que tampoco nos conocemos virtualmente. De hecho, tuve que entrar brevemente a su perfil para saber quién y cómo era.

Al parecer estábamos comprometidos. Eso decía el inicio de mi Facebook, del suyo y el de nuestros contactos en común (cuatro) y por separado, que sumaban exactamente mil quinientos veintiocho. Su desconcierto era similar al mío, como me lo hizo saber por mensaje privado. De esa misma manera me pasó un adjunto con algunas fotos que aparecieron repentinamente en sus álbumes, fotos donde ambos estábamos abrazados en alguna playa de algún caribe, por arte de algún pésimo Photoshop. El montaje era tosco, el brazo (mi brazo) que enroscaba la cintura de Fernando a veces era evidentemente masculino y trataba de emparejarse con mi brazo finito y ligeramente menos peludo. Me juró que él no había hecho ese trucaje, que ni siquiera sabía abrir el Photoshop y le creí, por algo era mi futuro marido.

Algunos contactos que ambos desconocíamos, nos publicaban en el muro etiquetas en fotos donde no aparecíamos de ciertos eventos que, en teoría, habíamos compartido. Raro, porque nunca habíamos estado, ni Fernando ni yo, en aquellos lugares, pero el GPS de Facebook no puede fallar. Aparte, la sombra o el perfil lejano en donde aparecíamos «tagueados» podía o no ser nuestro.

El resto de la mañana se desarrolló con normalidad. Bueno, con esta nueva normalidad de rock star comprometida. Eso sí, Facebook se ocupó de anunciarme que un día como hoy pero hace tres años, Fernando y yo habíamos publicado un estado tonto sobre haber bebido unas copas de más en un bar de Palermo, cosa que, obviamente, nunca sucedió en el mundo real, pero quiénes éramos nosotros para dudar un hecho anunciado por una red social con más de 1700 millones de usuarios activos.

Fernando me pidió permiso para darme un toque. Nadie antes me había dado un toque, de hecho ni siquiera sé qué es y para qué sirve, pero bueno, así estuvimos una hora entera dando y devolviendo toques, hasta que decidí confiarle a Fernando permisos de administrador de mi página de velas aromáticas y luego le consulté antes de armar el evento de nuestro casamiento que debía, según ciertos algoritmos de Facebook, desarrollarse el sábado 20 de agosto. Los «asistiré» no se hicieron rogar y muchos «me interesa» también, como de la misma manera llegó la propuesta de una community manager para potenciar el impacto virtual de nuestra celebración próxima. Me pasó su WhatsApp, su Gmail, su twitter, su web page y a otra cosa mariposa.

Ahí me puse en campaña para buscar poemas para postear en el muro de Fernando y juntos nos llenamos de «me encanta». Nos llamó la atención que nadie pusiera su «me asombra» pero es que aparentemente nadie se asombraba por lo rápido que iba nuestra relación, considerando que apenas pasaba del mediodía y ya estábamos en los prolegómenos de nuestra boda.

A las dos de la tarde apareció esa. Giselle se llamaba. «Giselie», con doble l y e.  Le publicó un mensaje confuso en su muro, un recordatorio de Nueva York bajo cero y un corazón. ¡Qué bronca! Yo nunca supe hacer el corazón, mi teclado no tiene el signo mayor y menor y creo que ese fue el primer indicio de mi fracaso como prometida virtual. Es imperdonable de mi parte no haber sabido googlear, cortar y pegar las letras que componen un corazón. Decidí que merecía una explicación y se lo chateé con mayúsculas: QUIÉN ES GISELLE?! Así, tal cual, signo de admiración e interrogación, pero sólo de cierre, porque así se escribe, ¿no?

Él estaba online pero no me respondía. Claro, debía estar chateando con esa. Le mandé «hola» tras «hola» hasta que me dolieron los dedos.

Cambié mi estado civil a «es complicado» y no respondí a nadie que me preguntara «qué pasó amigui?». Ahí cayeron los «me asombra» todos juntos, sí. Pero Fernando ni señales de vida.

A las cuatro de la tarde ya había conseguido quien le hackeara la contraseña y lo supe todo. Todas sus infidelidades a lo largo de estos ocho años, cuatro meses y trece días desde que él abrió su cuenta en Facebook. Todas las minitas que agregó sólo para escribirles por privado: «Hola, nena, linda foto de perfil», todas sus búsquedas de páginas de bebotas en tanga, todo estaba allí. Y su conversación con Giselle, quien fingía ser su pareja en la vida real desde hace mil años. ¿Podés creer? Encima Fernando estaba dándole pelota a esta mina con delirios psiquiátricos. ¡Le hablaba de que él la esperaría con un guiso porque ella terminaba de atender no sé a quiénes muy tarde en el centro! Increíble.

Pensé en bloquearlo, pero no. Decidí cambiarle la contraseña; su nuevo password era soyunforrocagador24, porque parece que cuando le ponés números es más seguro. Pero eso me pareció insuficiente, así que directamente borré todo el contenido y desactivé su cuenta.

Claro, antes descargué nuestras fotos juntos, porque no tengo copias de esos viajes al Caribe que me provocaban alergias tan feas en los brazos.

Sobre la autora:

Flor Canosa.jpgFLOR CANOSA nació en Buenos Aires, el 11 de octubre de 1978. Egresada de la ENERC (INCAA) en las especialidades de Guion y Montaje, es Jefa de trabajos prácticos en UBA hace casi 14 años. Fue la ganadora del Premio Equis de Novela Contemporánea 2015 con su libro «Lolas» (El Cuervo – Bolivia y Suburbano y Specimens Mag – EEUU) y es autora de Ediciones Continente. Tiene en mente publicar su novela «Para leer en el subte» en el año 2017 y acaba de terminar «Bolas», una suerte de continuación de «Lolas». Como guionista, es autora de la multipremiada película «Daemonium» y es colaboradora autoral de Walter y Marcelo Slavich para futuros proyectos internacionales.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s