#Narrativa | El tío en la nube, por Eduardo Francisco Coiro

#Narrativa

Por Eduardo Francisco Coiro

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Una nube de polvillo expandiéndose por el aire de la habitación. Esa era la imagen más antigua que el hombre que, en aquel entonces era un niño, tenía de su tío.

El tío había salido de darse una ducha. Había colocado una toalla sobre la cama y se había sentado a llenar de talco sus genitales. Sacudía aquel envase cilíndrico con una energía demencial dejando al aire una nube de polvo que no deja de expandirse en el recuerdo.

La pensión donde se hospedaba se llamaba “La Esperanza” y su tío estrenaba a los 40 años una nueva soltería. Esa noche iba al club Sportivo Alsina, donde actuaban Sandro y Los de Fuego. No le interesaba la música ni quien estuviera en el escenario, iba porque las mujeres de Lanús “son mucho más que un fuego”. Y luego esa imagen que se niega a olvidarse: apenas dicha su genialidad el tío que no paró de reír con ese estruendo tan suyo para festejarse sus chistes sin esperar una risa ajena, sino mas bien contagiándola.

Años después su tío repetirá una y otra vez la historia de como llegó a esa pensión sólo con lo puesto: Al volver de su trabajo en la fábrica encontró a su primera mujer en la cama con un tipo arriba “entrando y saliendo… entrando y saliendo”. No lo vieron, volvió sigiloso sobre sus pasos llevándose el juego de llaves que ella había dejado sobre el bargueño. Entonces dio dos vueltas de llave a la puerta de calle para que se queden allí encerrados para siempre o tengan que saltar el tapial del fondo y salir de manera indecorosa por la casa del vecino.

El tío tenía esa especie de desapego, no le importo nada de lo que había en su casa, si su mujer no sería más su mujer no quiso llevarse ni un par de medias.

A lo largo de los años esa imagen iba a permanecer como un interrogante a descifrar. Un tío despreocupado y alegre, llenando de talco sus testículos para salir a buscar una nueva mujer a pocos días de haber perdido hasta sus ropas.

Como lo demostró obstinadamente una y otra vez en su larga vida, no quería estar solo, su tío necesitaba una mujer o la ilusión de una mujer para vivir.

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SOBRE EL AUTOR:

15135565_1068736156580876_1274591640_n.jpgEduardo Francisco Coiro (Urbano Powell) Argentina, (Lomas de Zamora, 1958). Licenciado en Sociología de la Universidad de Buenos Aires y escritor. Es editor de la publicación virtual Inventiva Social: http://inventivasocial.blogspot.com.ar

Entre sus proyectos de escritura colectiva Social tiene relevancia “Inventren”, el tren literario que recupera simbólicamente estación por estación a los trayectos ferroviarios que fueron abandonados como muchos otros sueños.

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