#Dossier | De Ucrania a Brasil, el trip literario de una mujer bella y fuerte, por Angie Pagnotta

#Dossier

 

Por Angie Pagnotta

Mañana se cumplen 39 años de la muerte de Clarice Lispector, la escritora de origen ucraniano que luego se naturalizó como brasileña y que, tras años de escritura y de poder conjugar en sus textos la profundidad de un océano, fundó con su lengua y su palabra los cimientos necesarios para ser la portadora de una de las voces más atractivas de la literatura latinoamericana. En esta nota, destacaremos los rasgos más salientes de su escritura, su relación con la crítica, su rol como mujer escritora y, mediante algunos testimonios, trataremos de considerar por qué la literatura de Lispector es fundamental.

Estilo | Traducción:

Cuando se le preguntaba por su estilo, Clarice Lispector decía que el suyo era el “no estilo”. Su forma y su literatura hacían difícil poder encasillarla en alguna corriente literaria, tarea que ciertos críticos y puristas adoraban intentar y, sin embargo, no pudieron conseguir con exactitud. Lo cierto es que a esta escritora se la puede leer desde distintos ángulos y lo cierto, también, es que ninguno de sus libros la pone en un lugar específico aunque claro, en su prosa late un lenguaje, una forma y una profundidad poética ineludibles.

Tanto para quienes no la leyeron como para lectores fanáticos de su obra, si uno toma cualquiera de sus libros, sea La pasión según GH, Un aprendizaje o el libro de los placeres o Agua viva y lo empieza a leer, podrá sentirse interesado de inmediato, e incluso atrapado desde el inicio. Esto ocurre, a mi entender, por la carga poética de lo que se dice en su libros, por las palabras elegidas y por lo envolvente que resulta cada párrafo escrito por Lispector. Cabe destacar que esto ocurre pese a que, los que la leemos en español, nos perdemos una parte de lo exquisito de su lengua. A veces es imperceptible pero, como sabemos, hay ciertas palabras, vocabularios y formas que hacen que algo de la construcción sintáctica quede en el camino. Lo interesante es que en cualquier idioma, Lispector es una especie de torbellino literario que nos envuelve en su poética y en el rodaje de su profundidad oceánica.

 

Rol como mujer escritora:

Antes de conocer más sobre la autora de Un soplo de vida, pensé que se trataba de una mujer independiente, soltera y sin hijos. La imaginé con algunos novios esporádicos, amantes regulares y como alguna vez la vi en una foto con mascotas, tomé esa imagen y la convertí en la de otra, tal vez la de una mujer que vive sola con dos o tres perros, en una casa grande con vistas y jardín, bastante solitaria y aunque con amigas y novios, la imaginé algo aislada por su escritura, en esa delgada línea entre el oficio y la obsesión por las palabras, la lectura y la literatura en general, pero no. Clarice Lispector fue la esposa de un diplomático con quien tuvo dos hijos y necesitó bastante tiempo diario para ellos, pero el resto de su tiempo lo dedicó a escribir, entre otras cosas, o para conectarse con la lectura o con la pintura, como se supo gracias a alguna de las pocas entrevistas que la escritora concedía. Con esto no quiero decir que ninguna mujer casada o con hijos puede escribir, sino que, como dije en un principio, mi imaginario sobre su vida tenía que ver con un ideal que concretamente se podría representar con una escena de Hitchcock (de la película de su biografía) donde se ve a la esposa de Hitchcock como una escritora que se recluta en una casa en la playa, que dedica su tiempo a escribir, a estar en su cabeza y a convertir la escritura en prácticamente lo único en sus días (hasta que ocurre algo inesperado, como siempre).

Lispector no solo escribió libros, sino que, por ejemplo, escribió “Correos femeninos”, para diarios de Brasil en donde hacía crónicas, notas o decálogos sobre el rol típico de las mujeres de su época, estamos hablando de mujeres de los años 1940 a 1960. Incluso creo que esas columnas podrían ser tomadas y pensadas en la actualidad, pero con las nociones del presente. Retomando, Lispector le hablaba a esas mujeres de su época, aquellas que estaban guiadas por ciertos estándares de belleza, por ciertos patrones femeninos y por ideas disimiles sobre qué es (y no es) ser mujer. Ante este panorama, Lispector se pronunciaba a favor de ciertos estándares implementados como “estar arreglada” o “ser atractiva” pero lo hacía con la lógica del “sé atractiva si querés, pero sé vos misma; y se atractiva si realmente querés serlo, no por obligación o porque la sociedad te pida eso por ser mujer”. Todas sus argumentaciones estaban a favor de que las mujeres pueden ser atractivas sin volverse locas por ello o que pueden ser inteligentes si se instruyen culturalmente y si realmente les interesa serlo y que no hay motivos para que no lo sean si simplemente así lo desean, que por ser mujeres no debe limitarse nada que quieran ser. En estas columnas, decía cosas como esta:

¿A quién debes imitar?

Ésa es la cuestión: debes imitarte a ti misma. Es decir: tu

trabajo es descubrir en tu propio rostro la mujer que serías

si fueses más atractiva, más personal, más inconfundible.

Cuando «creas» tu rostro, teniéndote a ti misma como base,

tu alegría es la de un descubrimiento, la de una revelación

O

¿Sabrías «crear», sobre un rostro apagado, tu verdadero rostro? ¿Despertar la expresión? ¿Subrayar los rasgos? ¿Dar sal y gracia a una fisonomía dormida?

 

Algunos lectores y críticos evaluaron estas columnas como banales, pero el sentido último de Lispector fue aprovechar el espacio masivo del alcance de un periódico que llegaba a todo Brasil para poder dar, de forma simple y clara, algunos breves instructivos para las mujeres que estaban aprisionadas en estándares poco claros o que no se las incentivaba a pensar o actuar por sí mismas. Para comprender mejor esto hay que remontarse al contexto histórico, sin ese marco será difícil entender la lógica que la autora quiso buscar.

¿Por qué es fundamental?

Según Macarena Moraña, escritora argentina que inspecciona la obra de Lispector e incluso la brinda como material indispensable para sus talleres de escritura, Lispector es fundamental porque es enigmática. Porque hizo de su condición de extranjera un adjetivo. Porque asumía su animalidad. Porque nunca dejo de ser una niña para la que la felicidad siempre sería clandestina. Porque al escribir priorizaba las emociones a las historias. Porque de ella se va al artista adolescente de Joyce y a los cuentos de Mansfield. Porque leía Madame Bovary para poder llorar. Porque crió dos hijos con la Underwood sobre la falda. Porque su literatura es doméstica y existencialista. Porque escribió cuentos y crónicas que no se pueden olvidar. Porque escribió La pasión según GH en la que dice cosas como:  “Si la verdad fuese aquello que puedo entender, terminaría siendo sólo una verdad pequeña, de mi tamaño. La verdad tiene que estar exactamente en lo que no podré comprender jamás”.

Según Gonzalo Aguilar, Director de la maestría en Literaturas de América Latina de la Universidad Nacional de San Martín y director de Vereda Brasil de Ediciones Corregidor, que es una de las editoriales que en Argentina tomó la obra de Lispector y la publicó en español, opina que son pocos los autores que en cada nuevo momento de la vida y de la historia nos ayudan con caminos para pensar y para sentir sobre lo que nos pasa. Según Gonzalo, Clarice forma parte de este grupo. ¿Por qué leerla hoy, entonces? “En una época en la que se visualiza la violencia de género, los relatos de Clarice nos hacen reflexionar y experimentar sobre cómo se atribuyeron espacios a cada género y cómo se forma una percepción femenina. En un momento en que los discursos y el lenguaje se fosilizan, los textos de Clarice le dan energías inéditas a las palabras y a la narración. En una época en la que la vida de las personas parece perder valor, Clarice produce una de las combinaciones más fascinantes entre vida orgánica (vida que respira) y vida narrada (vida que se cuenta).”, dice Gonzalo y enfatiza: leer Clarice es una aventura.”

Por su parte, Marília Librandi, profesora de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Stanford dijo en una entrevista que Clarice Lispector es una escritora visceral que, con su obra, forma un universo cosmogónico de creación que da vida y lo hace con un poderío y una fuerza inexplicables; por eso la considera fundamental, porque pocos autores pueden crear vida a través de sus obras, sus personajes y sus palabras.

Leo a Macarena, a Gonzalo y a Marília y casi que me quedo muda para la escritura de este artículo pero, tras unos minutos, retomo el pensamiento de la figura de Lispector y quedan muchas aristas por abarcar. Los testimonios introducidos sirven para ilustrar, desde otros puntos de vista, lo que este dossier intenta reflejar: la vitalidad y la importancia de la palabra de Clarice Lispector para nuestra literatura, pero también para nuestro enriquecimiento del alma, para lo que somos como personas.

 

Rasgos de su escritura:

Algunos rasgos salientes de la escritura de Lispector tienen que ver con la poética de las imágenes que describe o representa. Hay incontables ejemplos pero a modo caprichoso, citaré algunos:

«Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él saco sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo esconden otras, ¿cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada en lo hondo del pozo.»

(Un soplo de vida)

 

Nadie sabrá nada: lo que es tan volátil  y casi inexistente se queda entre mí y yo.

(Agua viva)

 

Porque, en cuanto a mí, siento de vez en cuando que soy el personaje de alguien. Es incómodo ser dos: yo para mí y yo para los otros.

(Un soplo de vida)

 

Veo en claroscuros los rostros de las personas que vacilan en las llamas de la hoguera. Soy un árbol que arde con duro placer. Solo una dulzura me posee: la connivencia con el mundo. Amo a mi cruz, lo que doloridamente llevo. Es lo mínimo que puedo hacer de mi vida: aceptar con conmiseración el sacrificio de la noche.

(Agua viva)

 

¿Qué se puede escribir después de algo tan hermoso?, eso me pregunto cada vez que la leo e intento escribir alguna línea más o menos decente. Los escritores que admiramos tienen esa cualidad y nos saben colocar en un lugar inesperado y deseado, con la misma intensidad, con el mismo empuje.

Las temáticas también son parte de la composición de Lispector como escritora, pero sobre todo lo son en relación al trinomio que establece entre las temáticas, la retórica y la reflexión. La autora de Aprendizaje o el libro de los placeres, utiliza distintas herramientas para construir relatos que nos cautivan por el modo, porque nos llevan a pensar en  lo que dice y nos invita a hacernos preguntas a raíz de lo que la autora misma se está preguntando. Esta capacidad es un fluir en cada uno de sus textos y en todos, sean temas más trascendentales, costumbristas o profundos, en todos sus textos se extiende un hilo poético que permanece sólido entre las palabras.

La construcción de los personajes también es un punto central en la obra de la autora. Por poner un ejemplo, pienso en su libro póstumo, Un soplo de vida, donde Lispector crea la figura de un Autor y un personaje llamado Ángela Pralini y ambas creaciones interactúan como personajes de una obra de teatro, ante un lector que está atento ante cada movimiento, palabra y gesto. Los parlamentos de estos personajes nos reflejan la forma de pensamiento que tienen del mundo, de las palabras propias y ajenas y de la experiencia de vida a través de distintos sentimientos como el amor, el dolor, la desilusión y la sexualidad. Ahondar en este tipo de construcciones hace del libro una obra excepcional, digna de atención y de lectura atenta.

Para cerrar la nota pensando en otro de sus grandes libros, pienso que Aprendizaje o el libro de los placeres, refleja a una Lispector en plenitud y allí la autora relata la historia de un amor que naufraga entre lo imposible, lo real, lo carnívoro y lo enamoradizo, lo sensual y lo fáctico. Lispector tiene la habilidad de llevar al lector hacia los extremos, de trazar sutilmente la apatía y empatía según cómo interactúen los personajes, de llevarnos de las narices hasta cada rincón de las palabras y de manifestarnos la experiencia del mundo, de la vida y del amor, a través de sus ojos, de sus manos, de sus sentidos. Aprendizaje es un libro que toda mujer y todo hombre debería leer alguna vez, para comprender mejor por qué amamos de la forma en que lo hacemos, pero, sobre todo, para reconocernos en alguna parte de los sentimientos de sus personajes.

Lispector es atrapante, inquietante, adorable por donde se la lea y felizmente es una autora que escribió una gran cantidad de libros por lo que su obra completa es un alivio para quienes la admiramos. Si el lector de este artículo no la leyó de más está decir que mi recomendación es que la busquen, la lean y permitan sin miedo que llegue al centro de la sensibilidad latente de cada ser humano, solo allí, solo en ese lugar, podrán haber comprendido a Lispector y a partir de ese momento, no saldrá más del rincón donde elijan ubicarla, porque nada se escapa de un corazón salvaje.

 

“Escribo como si fuera a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida. Vivir es una especie de locura que hace la muerte. Vivan los muertos porque en ellos vivimos”

Clarice Lispector

Información adicional:

Este sábado 10/12 a partir de las 17 y hasta las 21hs se celebra “La hora de la estrella”, un evento que se realiza desde hace cuatro años en homenaje a Lispector, el evento es en el Museo del Libro y la lengua (Av Las Heras 2555, CABA). Acá pueden ver más información: https://www.facebook.com/events/1208962799126206/

SOBRE LA AUTORA:

angie-pagnotta-2015-byn

ANGIE PAGNOTTA: Nació en Godoy Cruz, Mendoza, pero a los pocos meses se vino a Buenos Aires, por lo cual es 98% porteña. Es Escritora y Periodista. En 2012 fundó Revista Kundra: literatura aleatoria y el portal de Arte y Cultura, Baires Digital. Trabajó en contenidos de Redes Sociales para Duro de Domar, TVR, Fútbol para todos, 678 y Diario Registrado, entre otros. Colaboró y colabora en distintos medios de Argentina como Revista El Gran Otro, el suplemento Cultura Registrada, Continuidad de los libros, Diario Femenino y el portal de entrevistas Entrevistar-Te. En 2013 obtuvo una mención en narrativa por su cuento “Alejandra”, otorgado por la Biblioteca Nacional. Escribió Nada que no quieras, su primera novela que se encuentra en proceso de corrección y será publicada en 2017, al igual que un libro de cuentos en el que se encuentra trabajando.

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