#PoesíaDeMarzo | Nicolás Correa

#PoesíaDelMes

Por Nicolás Correa

 

Poesía de: canción de invierno recitada por el hombre del volcán

Primera parte. “el hombre del volcán”

 

II

 

en una cosa oscura

se convirtió tu tiempo quién pudiera

como si un cáncer desbocado

en vos cayendo y lento

nocturna casa

al oeste ni sol

o agua barro es cualquier calle

 

y vos muriendo aislado

en una pieza un rincón

donde dijíste pintarías de blanco

una isla

 

creo que te pasó

fue certera tu agonía

y te pasó

una oscuridad vino

entonces tu alma menos voluntariosa que ayer

le ofreció un lugar seguro

iluminado por las dos cebollas

que se pudren viejas sin llanto secas

 

se muere se muere todo

amigo

ni gracia puede tocarte

la consumación del día en que decidiste caer

por la zona indefinida de los tiempos que vendrán

 

y yo dónde ubicarte en esta mitología

pariste un monstruo

supongo vomitaste el líquido

terminal casi dulce hiel

como el néctar de un dios empotrado

en una oscura masa

se trastocó tu piel desde amorfa

 

nos queda tu tiempo

amigo

al menos para el dolor

decirte cosas al oído

porque ni hablar

 

ahora doy vueltas en la cama

a mí el dolor no me llega

fechas años calendarios

el barro quién diría

un cáncer es un caballo desbocado

naciendo en cualquier parte

 

el motor dispositivo las manos temblor

temblorosa piel de gelatina

temblorosa memoria de ida y vuelta

 

llamo a un lugar para morir

 

tus cosas

cada una de ellas amigo

fueron culpables

de que esa distancia imposible la pintura que no diste el yuyo malo sin cortar tu mirada no sé qué situación perdida del pasado

si destejiera algo intrincado

como si

fijos tus ojos en la nada de las pastillas

 

quiero acariciarte

y que creo que garras para tu piel

levantar en seco

ahí también el cáncer y allá y por cualquier lado

todo cáncer siempre

 

amigo

tal vez ahora puedas

por qué la vida es tan irregular

 

más allá

a todos nosotros poetas vas a decir

la vida

se nos caga de risa en la cara

 

 

 

De la segunda parte: “solsticio invernal”

 

V

el hombre le da de comer a los cuervos

en su mano

alimenta sus naturalezas

hasta el viento

 

que nace incandescente en alas

violentas y de difícil maniobra su vuelo

la altura al cuervo no le impide

el graznido ni las burlas que

toma por sorpresa

 

envenena mi sangre tener sus alas en mis manos

 

el sol en lo alto

cuervos

hace que la piel renegrida brille ave negra

siempre apretando los húmedos días

 

cuervos en este moridero

hay restos de restos

se lanzan desde lo alto a los ríos

monte de espuma

sobrevolando los olivos

hay puentes cuervos donde duerme gente

niños travestis mujeres preñadas

alejados de las mandíbulas

y de los lobos

y ustedes aire impulsados en frenético

devenir caen

 

yo también sé que un perro muerto

es basura para el resto del mundo

 

envenena mi sangre tener sus alas en mis manos

y son muchas las cosas

que tenemos que contar

por una cicatriz


SOBRE EL AUTOR:

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NICOLÁS CORREA 1983, Morón. Su último poemario es canción de invierno recitada por el hombre del volcán (2016, Editorial De todos los mares, Capilla del Monte, Córdoba).

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