#Reseña | La flor púrpura de Chimamanda Ngozi Achide por Christian Jiménez Kanahuaty

#Reseña

Por Christian Jiménez Kanahuaty

La flor púrpura es una novela intensa. Fuerte. Sugerente y contundente. De esas novelas que siempre quedan presentes en la memoria. Su autora, la nigeriana Chimamanda Ngozi Achide, es de las nuevas voces de la literatura africana. Heredera de la visión realista de Chunia Achide, Ngozi dialoga con toda una tradición de novelistas que han tratado el tema racial y las microfísicas formas de generar poder y dominación. Pero lo hace no como una narradora que ajusticia el momento, sino como alguien capaz de entender el mundo dinámico de sus personajes. Explora cada arista y cada contradicción. El resultado es arrollador: nos involucra en una discusión hacia las teorías estructuralistas, aquellas que nos pusieron en la cabeza que todo el mundo está dividido por binarios opuestos. Y aunque esto parezca ser cierto, la verdadera literatura —como el verdadero rock and roll—nos han enseñado que la vida o, mejor dicho, el mundo es mucho más que buenos o malos, blancos y negros, o dominación y sumisión, y quizá por ello sociólogos como Pablo Gonzáles Casanova o Rodolfo Stavenhagen hayan creado en el mismo tiempo —hace ya un poco más de cincuenta años— un concepto explicativo, el de colonialismo interno. Y es sobre este concepto que las novelas de Ngozi y sus reflexiones como alas de: “Todos deberíamos ser feministas” o “Los peligros de la historia única” cobran capacidad de interpelación. Éstas dos conferencias que ahora también se las puede encontrar publicadas en libros, conforman un cuerpo narrativo por demás interesante que nos compromete con la sutileza del poder, de las dominación desde el género y el poder de lo racial.

Pero en esta novela la escritora nos pone en un contexto que refuerza aquella vieja y conocida sentencia: retrata tu aldea de la forma más detallada posible y estarás hablando de cosas universales. Cuando Ngozi habla de Nigeria y de los estudiantes y profesores universitarios, de la religión y sus trampas de la fe, y sobre todo de cómo funciona una familia adinerada en un contexto pobre, es que nos damos cuenta que aquello que sucede en África está sucediendo también en nuestros países en este lado del mundo. El sur global existe y es el nuevo norte. Pensar el sur global desde estas condiciones de producción de lo material y lo simbólico son justamente las herramientas que nos harán capaces de responder a las arremetidas del capital transnacional.

Sacar conclusiones de las novelas de Ngozi, no es tan fácil como parece porque ella se mueve en los claroscuros. No hay nada definido. No hay veredictos formales conclusivos, sino más bien, ideas que flotan y germinan; reflexiones que uno extrae no solo para mejorar su propia vida; también, para pensar el mundo desde otros lugares. Lugares como literatura sirven, por ejemplo, para debatir y rebatir con el discurso hegemónico de la política o de la academia. Pero el lugar femenino es llamativo en ella, claramente no debido simplemente al hecho de ser ella, la escritora, una mujer; sino básicamente, por la mirada, por la manera sutil, inteligente y feroz con el cual entiende el mundo que está nombrando y sobre el cual cuenta. Hay una economía de las emociones y una distribución en  los afectos. Distribución que nos hace pensar que ella también quiere a sus personajes a pesar de lo malos o maltratadores que ellos puedan resultar al interior de esa ficción.

La literatura nos da experiencias vitales y emociones, pero también otorga al lector paisajes, y en esos paisajes hay latitudes demenciales donde se come algo que no comemos, donde el agua no existe tan cerca de nuestra boca, o donde plantas que no hemos visto ni siquiera en películas, existen. Todo eso está presente en una narradora que por derecho propio y con cada novela y cada frase renueva el universo de la narrativa africana, pero también el de la literatura universal. Así, con ella, podemos entender nuestra propia historia, nuestra memoria y la forma en que hemos construido fronteras interiores y violencias encubiertas.


SOBRE EL AUTOR:

bynegrochristianK.pngCHRISTIAN JIMÉNEZ KANAHUATY (Cochabamba, Bolivia-1982). Ha publicado las novelas Invierno (2010) y Te odio (2011). Tiene publicados dos libros de cuentos. El Mareo (2008) y No quedan tardes de verano (2015). Es parte de la antología de poesía Tea Party I (Cinosargo, Chile) y de las antologías poéticas de la revista mexicana Letrasértica. Traductores del silencio (2013) y Sucia resistencia (Groenlandia, 2017). Cuentos suyos han aparecido en distintas antologías. La última es Una espuma de música que flota (Jaguar ediciones, Ecuador, 2015). En 2015 quedó finalista del concurso plurinacional de cuento Adela Zamudio (Bolivia) con el cuento, Navidad que fue publicado en el libro Los regalos y otros cuentos (Ed. Nuevo Milenio, 2016).

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