#AnálisisLiterario | Un poco de terror en la Argentina (Parte I), por Nahuel Paz

#AnálisisLiterario

Por Nahuel Paz

En esta edición Nahuel Paz intenta enmarcar los primeros contornos del género de Terror en la Argentina. Es un breve recorrido que pone de eje algunos nombres como Mariana Enríquez y C. E Feiling, se establecerá parte del pensamiento del autor del artículo sobre el género y sobre cómo vive, sobrevive y se alimenta en nuestro país.

            Definamos:   

Empecemos con algo sobre el qué. Dice Elvio Gandolfo en El libro de los géneros: “En la base del relato de terror, o de horror, hay una emoción tan básica como el sexo: el miedo o el temor, llevado con frecuencia al paroxismo (…) el modo en que cambia la respiración o el ritmo cardíaco es otro elemento de unión. El espectador/lector se cubre los ojos con la mano, pero casi de inmediato entreabre los dedos, para ver, para entrever. El placer del terror consiste en seguir viendo o leyendo, queriendo apartar la vista o cerrar el libro, y mantener esa tensión, que produce el terror en segunda instancia, fuera de lo real”. Existen otras tantas definiciones, clasificaciones y períodos del terror en cuanto al género, pero la cita de Gandolfo interesa porque abarca la emisión y la recepción del texto, y la coloca junto a la subjetividad.

            El cine, los videos y los estímulos audiovisuales trabajan sobre la subjetividad, fomentan nuevas subjetividades y producen cambios en esa tensión y en las emociones vinculadas al terror, es así como los autores clásicos: Poe, Lovecraft, Le Fanu, no son considerados escritores de género para adolescentes y jóvenes.

En la misma línea que Gandolfo, el investigador Douglas E. Winter dice “El horror no es un género como el policial y la ciencia ficción. No es un tipo de ficción destinado a verse confinado al ghetto de un estante especial en las bibliotecas. El horror es una emoción”.

Entonces llegan Stephen King y su doble Richard Bachman.

 Momento bisagra en el género:

             Al pensar en el foco en la literatura argentina. Pienso en un momento bisagra para marcar un “antes y después”.  Entre muchas opciones elijo dos: 1994 y 1996. La primera fecha corresponde a la publicación de Bajar Es Lo Peor, de Mariana Enriquez, novela que se entrecruza con Entrevista con el vampiro con Mi mundo privado (la película de Gus Van Sant) pero en Buenos Aires, con elementos de vampirismo y terror. La segunda fecha responde a la publicación de El Mal Menor, de C. E. Feiling, novela que marca un sendero para el terror urbano, local. Un camino vinculado a lo siniestro, en la definición de Elías Canetti(en Masa y poder) “Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido. Desea saber quién es el que lo agarra: lo quiere reconocer o, al menos, poder clasificar.”

¿Por qué estos dos momentos?

La novela de Enriquez se instala, entre los escritores que publicaron novelas de género, como una posibilidad: tomar elementos que dan vueltas en el género y hacerlos propios. En el caso de Feiling tiene pergaminos importantes. Su novela fue publicada por Ricardo Piglia en la “serie del recienvenido” (del FCE), definiéndola como un relato sobre el terror. Luis Chitarroni, el editor de La Bestia Equilátera, afirmaba que releía El mal menor cada un par de años.

            Un tercer momento:

En el año 2010 se funda la editorial MuerdeMuertos. José María Marcos (Los fantasmas siempre tienen hambre) y Carlos Marcos levan adelante este emprendimiento y se meten en el género de terror local con seriedad y profesionalismo.

En 2016 nace La otra gemela, una apuesta editorial fortísima, por los títulos y los autores.

Territorios y lecturas:

En 2016 Mariana Enríquez, publica su segundo libro de cuentos de terror: Las cosas que perdimos en el fuego. Y da con otra clave para entender el género: dos tendencias parecen cruzarse en este terror vernáculo, la vieja dicotomía civilización y barbarie, la disputa entre lo urbano y lo rural, el tiempo contemporáneo y el pasado fundacional.

Para el próximo número analizaré estas vertientes en algunos títulos de estas editoriales (Los hombres malos usan sombrero, de Lucas Berruezo; Seis Buitres, de Celso Lunghi), también otros textos para rescatar territorios y lecturas del que parece estar detrás de buena parte de la producción local, el maestro Stephen King.Y aquellas palabras suyas: “Si apagan las luces y tienen miedo, entonces he ganado”.


SOBRE EL AUTOR

13872483_10210272363510042_1625301094_n2175062NAHUEL PAZ  Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1978. Es profesor de “Castellano, Literatura y Latín” egresado del IES N:2 “Mariano Acosta”. “Licenciado en Enseñanza de la Lengua y la Literatura” por la UNSAM. Trabaja como docente en instituciones secundarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Escribió manuales educativos para la editorial “Puerto de Palos S.A. MACMILLAN Argentina”. Ha dictado cursos de Literatura en el ámbito privado y en centros culturales abiertos a la comunidad. Su novela Bajo las Losasfue finalista del I premio Wilkie Collins de novela negra.

 

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