#Reseña, Stephen King – Alabanza y Crítica, por Miguel Angel silva

#Reseña

Por Miguel Angel silva

 

Título: “Stephen King – Alabanza y Crítica”

Editorial:Deixis Editorial

Autor:  Federico Sironi

56 páginas.

Podríamos decir que el año 2017 va a ser recordado como el “Año Stephen King”. Al megaéxito de la película It, dirigida, dicho sea de paso, por el argentino Andrés Muschietti, le podemos sumar, en la primera mitad del año, la adaptación al cine de La Torre Oscura, una saga fantástica que le llevó a King ocho volúmenes; la adaptación por Netflix de El juego de Gerald; 1922; y las series The Mist y Mr. Mercedes, ambas también por Netflix. Subidos a un 2017 kingniano, el escritor Federico Sironi lanzó su libro Stephen King, Alabanza y Crítica que, coincidencia o no, suma más material al tsunami terrorífico que empezó el año pasado.

Federico Sironi en apenas 50 páginas realiza, como bien dice el título, una alabanza a un escritor que admira, aunque no le tiembla el pulso a la hora de criticarlo.  Luego de un extenso prólogo en donde hace arriesgadas comparaciones entre el autor de Maine con Roberto Bolaño, Alberto Laiseca y Franz Kafka,  realiza un estudio sobre diez obras de Stephen King. Obras que ha elegido de manera arbitraria y aleatoria, tal como dice en un párrafo: (Este libro)”… es la impregnación de la obra en mí, como lector, lo que guía el carácter de cada comentario”. Esto es importante porque al leer las diferentes reseñas uno puede o no estar de acuerdo con Sironi, pero siempre desde el lado de una amena y constructiva charla entre dos seguidores de la obra de un autor al que se lo ha estudiado desde todos los puntos de vista posibles —tanto académicos, como populares— hasta el hartazgo.

El análisis que el autor realiza al principio del libro es muy acertado y contiene definiciones muy valiosas. Una de ellas es cuando lo compara con uno de los padres del policial negro. “Todas las novelas de Stepehen King hablan de la angustia. A nuestro autor el género del terror le queda chico, como a Dashiell Hammet le quedaba chico el género policial”. Esto es tan así que Stephen King ha incursionado, más allá del género de terror, en casi todos los aspectos de la narrativa literaria, como por ejemplo, la ciencia ficción, la novela psicológica, la de aventuras, la existencialista y la iniciática. Sin olvidar, por cierto, la policial, la de neto corte histórico y hasta el guión de cine.

Hay otras premisas interesantes que Sironi desliza como al pasar pero que nos deja pensando como: “la redundancia es el género y la creatividad la especie que escapa a é”l.

O esta: “el terror es un género literario y el miedo es el que lo acusa como género, por eso componen un contrapunto como dos instrumentos narrativos que se asemejan a un contrapunto de fraseo de jazz”.

O esta otra: “si el terror no se simboliza, aparece en actos sociales e individuales de extrema peligrosidad, aparece escrito en la realidad en forma de acto fortuito y novedoso, porque siempre la realidad supera a la fantasía”.

Stephen King sufrió en carne propia esta última afirmación que promulga Sironi. Debido a una serie de crímenes perpetrados por adolescentes en diferentes universidades de EE.UU., el autor de Maine tuvo que retirar del mercado Rage, uno de sus primero libros, ya que en la mochila o en el dormitorio de varios de los asesinos, la policía encontró dicha novela como material de lectura. Rage, o Rabia en su traducción al español, parecía haber inspirado a este grupo de estudiantes para llevar a cabo esa locura criminal tal como hacía el personaje de ficción del libro. Estas personas no supieron simbolizar o catalizar, como dice Sironi, el terror sino a través de actos de extrema violencia.

Ya adentrándonos al libro propiamente dicho, el autor comienza con una de las obras cumbres de Stepehn King: It. No hay mucho más para decir sobre esta novela icono, más allá que, para Sironi, es la que se lleva todos los laureles. “Alrededor de 1500 páginas de buena literatura, donde la niñez y la madurez se combinan en juegos de espejos convexos que ralentan la pérdida, el terror, el miedo y las circunstancias de una sociedad y una ubicación geográfica, una ciudad maldita”. No en vano dice, al finalizar el capítulo: “Sería bueno poder hacer una asamblea masiva en un estadio de béisbol para poder charlar con todos los lectores, recabando sus opiniones. Pero eso es imposible. Sin embargo, S.K. hace de la imposibilidad una novela que no será olvidada”.

Luego de esta toma de posición, arremete con otro de los grandes logros del rey del terror: Misery. Aquí lo novedoso es tratar al personaje principal, el escritor Paul Sheldon, como si fuera un drogadicto. Si tenemos en cuenta que su enfermera ocasional, Annie Wilkies, lo dopa constantemente con Nefrin a causa del dolor que siente Sheldon a raíz del accidente sufrido, Sironi ve que luego de la ingesta diaria de analgésicos, al personaje  no le importa nada, ni siquiera quemar un original inédito si no es a cambio de un poco más de droga.

En el capítulo siguiente, El Resplandor, el tratamiento es similar, quizás porque los adicciones de los personajes son emparentados por Sironi con el propio King. Jack Torrance, escritor devenido en cuidador del Hotel Overlook, transita toda la novela en estado de abstinencia. Eso le produce alucinaciones, mal humor y, llegado el caso, la locura total.

Tenemos entonces a dos hombres presas de su propio descontrol. Por eso Sironi realiza esta comparación. El mismo King admitió que padeció por muchos años las terribles consecuencias del alcoholismo y la drogadicción. Tal es así que en un reportaje dice que no recuerda haber escrito la novela Cujo, debido a que se encontraba totalmente fuera de la realidad.

Y es por esto que merece la atención la ironía que despliega Sironi en el párrafo que sigue: “Un buen escritor puede estar libre de drogas adicionales que lo ayuden o perjudiquen su tarea. Esta es una verdad de Perogrullo, pero es poco aceptada entre los escritores de culto. ¿King lo es? Sí, pero para los escritores de culto tiene la mala suerte de ser un best seller internacional”.

No vamos a interiorizarnos en el resto del libro, pero sí podemos anticipar que desfilan los comentarios de otros títulos célebres como Carrie, al que subtitula como el del éxito azaroso; Corazones de la Atlántida, al que califica como una gran metáfora sobre la guerra de Vietnam y la saga de La Torre Oscura, una serie de libros que el autor considera como lo mejor, junto a It, de la obra de King.

Merece tener en cuenta que tanto las novelas Apocalipsis como 22/11/63 son las más criticadas por Sironi en cuanto percibe lo remanido de la trama de Apocalipsis, “es una novela muy bien escrita, pero obvia” o por no comulgar con las ideas que tiene con el magnicidio de JFK. “Al constreñirse a la hipótesis de Lee Harvey Oswald, presentada por el director Oliver Stone, S.K. nos plantea una novela mediocre”.

En este caso creo que conviene aclarar que Oliver Stone realizó su polémica película basándose en la idea de que hubo una conspiración entre diferentes fuerzas gubernamentales del estado, por lo tanto desecha de manera tajante la hipótesis de un lobo solitario, como Oswald, que asesinó al presidente de los EE.UU. En la novela 22/11/63, Stephen King abona la idea del Informe Warren, es decir, la que asevera que el culpable fue Lee Harvey Oswald.

En síntesis, Alabanza y Crítica de Stephen King es un pequeño libro de reseñas recomendado para cualquiera que desee acercarse a este gran autor que no para de publicar best-sellers. Una buena manera de entablar una conversación entre lectores —tanto el nuestro como el del propio Sironi— de un escritor que no deja de resultar incómodo para cierto establishment literario. Algo al que no perdonan porque, como bien dice Sironi: “ningún librero argentino podría vivir vendiendo obras de un solo autor, tanto argentino como de literatura universal. Y esto le agrega mérito a S.K.”.

 


12074548_10205269870930754_4620946107975862311_nMiguel Angel Silva Redactor Especializado en Textos Literarios por el Instituto Superior de Letras “Eduardo Mallea”. Realizó los Seminarios de Narratología en la U.B.A. y de Crítica Literaria en el Centro Cultural Ricardo Rojas como así también “El ejercicio del relato”, “Narrativa argentina” y “El escritor y sus personajes” en la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”. Es columnista en la Revista Qu en la que también dirige la Sección Poesía y colabora con el portal de cultura Leedor.com. Participó en diferentes Antologías como “Poetas Reptantes” (Textos Intrusos, 2016), “Obras Colectivas Le Croupier” Volumen Dos (2015) y Volumen Ocho (2016) publicado por Ediciones Croupier. Administra el blog “en una tierra de colores claros” y da clases de escritura creativa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s