#Dossier | Ficción de lo real

Compartimos el texto que escribió el psicoanalista Pablo Russo para la presentación de ”Escribir contra la muerte” de Victoria Mora, libro que se presentó en Gorlami el 30 de junio de 2018.


Ficción de lo real

Escribir (…)

Hay que decirlo: no se puede

Y se escribe

Lo desconocido que uno lleva en sí mismo: escribir, eso es lo que se consigue. Eso o nada. (…)

… la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito,

y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida.

Marguerite Duras, Escribir.

 

Cuando un escritor escribe, revela quién es y lo que ha vivido,

lo que ha marcado su existencia.

Victoria Mora, Escribir contra la muerte.

Agradezco mucho a Victoria Mora que me haya invitado a presentar su libro, muy halagado de que me haya incluido en sus agradecimientos, y que me haya llevado no sólo a leerlo sino a volver a Walsh. Hacía tiempo que no lo hacía y no me sorprendió que siguieran atrapándome sus cuentos. Sí, lamentablemente, me impactó la actualidad que conservan sus tres grandes obras-investigaciones, llamadas de no ficción.

Recuerdo quizás, vagamente, un trocito de –digamos– no ficción (mi versión, claro) de aquella escena (en el módulo de Literatura y psicoanálisis de Enlaces), en medio de nuestras conversaciones respecto de la tensión ficción-real, que apareció Walsh y seguramente debo haber elogiado y recomendado sus cuentos (uno se repite). Hubiera sido un comentario más destinado al olvido haberle dicho en alguna otra ocasión que escribiera sobre este autor único, pero la valentía, el trabajo y la relación con la escritura y la literatura de Victoria hicieron de aquel desafío un libro.

No es fácil presentar más o menos dignamente este libro después de leer el exquisito prólogo de Marcelo Barros, que también agradezco y les recomiendo.

De todos modos, voy a intentar una breve lectura, aunque sea para interesarlos a comprarlo y leerlo a quienes aún no lo conozcan, desde algunos rasgos que me parece encontrar en lo que, tomando ejemplo de Freud y Lacan, es decir, aplicando el arte, la literatura, en este caso “las artes literarias” de Walsh, al psicoanálisis, Victoria Mora nos muestra y nos enseña.

Pero, además, esta joven –cuyo nombre y apellido se las traen– ha publicado otro libro y aún más claramente de ficción (si es que logramos atrapar a qué se reduce esta palabrita): Un mundo oscuro. Alguna vez lo presentamos en Pilar haciendo a mi vez, con excusa de una clase, un comentario de uno de sus cuentos. Quizás sin saberlo ya formo parte de algún tipo de cábala que espero continúe.

Pareciera galantería que no viene a cuento pero tengo la impresión de que secretamente tienen una relación, de que Walsh o algo en Walsh tiene mucho que ver con que Victoria escriba. Creo también que, de alguna manera, lo que nombra en su título es lo que ella hace (y de un modo espero que aún más advertido que Walsh): escribir contra la muerte.

Como podría decir Marguerite Duras en ese relato testimonial y a la vez de una belleza arrasadora, del que tomé para mi epígrafe y que Victoria también toma en su libro, quizás toda escritura que toca un real sea contra la muerte.

Victoria hace, en sus 7 escansiones y un epílogo –que no comentaré exhaustivamente–, algunas lecturas, en parte desde el psicoanálisis, tan rigurosas como originales. Y las sostiene pasando revista a la vasta y diversa obra de Walsh, y desde sus dimensiones de niño, hombre, ciudadano, corrector, traductor, compilador, cuentista, escritor de sus diarios y hasta de teatro, periodista, hasta el inventor local de la no ficción, como también de investigador, militante político, comprometido en sus apuestas con un coraje “temerario”… Los invito a leer su cuidadosa investigación, se verán llevados a conocer dimensiones centrales en la vida, los actos, los testimonios y las obras de Walsh, y desde perspectivas como las relaciones entre la escritura y: la vida, la ética, la historia y el compromiso político, la invención, etcétera. Lo que tal vez pueda brevemente aportar para presentar un objeto con tantas aristas, sea algo de lo que, desde el psicoanálisis, el libro de Mora nos interroga o ilumina.

Lo intentaré desde al menos o centralmente dos sesgos que, creo, explican mi título.

En una perspectiva, la letra como vía para franjear un litoral, bordear pero a la vez inscribir, escribir, la tensión, vecindad, no relación y mutua contaminación entre Ficción y Real –tema y problema central del psicoanálisis.

Lo que formularía de un modo más radical: frente a lo Real, preferir la ficción o bien, lanzarse a usar la ficción para escribir lo real. Preferir la letra, la lectura, la escritura, la literatura, y no cuales sean sino (o justamente esas sí cual sean, como diría Agamben) aquellas que intentan un imposible: escribir algo de lo Real.

No sé si ya de niño en el internado de irlandeses (supongo que sí y de hecho después lo convirtió en relatos) pero, y gracias al libro de Victoria, me atrevería a arriesgar que siempre Rodolfo Walsh mantuvo una especie de lidia o lucha “cuerpo a cuerpo” –o de puño y letra– con ciertos reales y que siempre eligió enfrentarlos. También que las herramientas que eligió usar para semejantes batallas siempre fueron las palabras, las letras, las lecturas y los relatos, la escritura, la literatura, o quizás (y tomando su invento, lo que podríamos llamar la “operación Walsh”) algo más: vía su escritura hacer existir o dar cuerpo a una voz (inextinguible por suerte) pero también a otras voces (que no tenían prensa o ”derechos”; Victoria se refiere en varios pasajes a esto).

Mora demuestra, y creo que porque comparte esa preferencia, que Walsh, en su compromiso, prefiere hacer de lo real, periodismo, relato, registro, de lo real ficción, y no cualquier tipo de ficción sino que además prefiere y sostiene (y creo que no sólo en sus non fictions) que si hay ficción que sea de lo real, y hasta las últimas consecuencias.

Como segundo sesgo, que la letra puede dar testimonio de lo singular o de una singularidad, y de un nombre: Walsh, pero detrás o delante mora, habita, Mora.

Creo que Walsh es “el fusilado que (aún) vive” en nuestras ficciones, en nuestra literatura, en “nuestro” periodismo (bueno tal vez hoy no esté muy a su altura, seguro Walsh estaría acompañando con su escritura la situación por ejemplo de Telam)… Y este libro acompaña dicha trascendencia.

Entonces Victoria, dejándose enseñar por esas letras, reinventa lo más propio de la voz aún viva de Walsh, sosteniendo que “la ficción se ubica como una respuesta a eso real, contingente, que se presenta en la vida de un sujeto. (…) Lo imposible de decir toma una forma singular en la obra de Walsh, nunca deja de contar lo que parece imposible de soportar”. (pág. 34)

Una de las frases que más insiste en este libro es esa: “lo más propio”. Se va tejiendo en sus lecturas lo singular, “lo más propio” de Walsh, lo que también Victoria llama su épica, y en el camino tal vez algo de lo más propio de Mora.

Hay que decir que salvo seres muy sensibles o muy analizados, solemos desconocer completamente eso que sería lo más propio o íntimo y que nos es en verdad lo más ajeno.

Y cuando Victoria investiga, recorta, sostiene, hace resonar aquella voz: “Hay heridas que son para siempre. Sobrevive su palabra, la belleza, la calidez y la bravura de un autor que no podrá borrarse. (…) –en– la posibilidad de volver sobre sus palabras, de seguir dejándonos enseñar por él, de hacer un ejercicio de memoria que no lo deje morir nunca del todo”. (pág. 89)

El modo en que lee la “operación Walsh” empieza a dibujar quizás lo que me atrevo a llamar la “operación Mora” (que al menos en este libro es “walsheana”, pero creo que en algunos aspectos también lo pueda ser su otro libro, aun con diferencias de estilo respecto de su investigado). Y lo hace también desde una toma de posición: “Walsh aún nos enseña porque su obra es una fuente inagotable, pero también porque los escenarios que lo decidieron a actuar se siguen repitiendo. Las injusticias sobre los marginados, los otros. Nos falta sus pluma para nombralas, nos queda su ética para encontrar nuevas lecturas”. (pág. 87)

Agradezco entonces la operación Mora que nos cuenta y enseña sobre la operación Walsh y sobre algunos aspectos que ésta permite leer del psicoanálisis, esperando persista en la valentía victoriosa de seguir intentando, de diversas maneras e incluso desde diversos géneros, escribir contra la muerte.


37393445_1165155060289635_1506085988068229120_nPablo Russo |Psicoanalista, miembro de la EOL (Escuela de la Orientación Lacaniana) y de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis). Director de Virtualia (revista digital de la EOL), de 2016 a 2018. Docente del ICdeBA (Instituto Clínico de Buenos Aires) y del IOM2 (Instituto Oscar Masotta). Co-responsable del “Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia –Enlaces” (del Centro de Investigaciones del ICdeBA). Responsable del ciclo de cine aplicado al psicoanálisis, que se realiza hace 11 años en noches abiertas en la EOL, de agosto a noviembre, 2dos y 4tos viernes, a las 19 hs. Director de la revista Enlaces. Psicoanálisis y cultura, de 1998 a 2012


Foto destacada gentileza Pilar a diario. 

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