#Reseña | Esos no son todos los vicios, de Mauro Yakimiuk

#Reseña

Título: Esos no son todos los vicios

Autor: Mauro Yakimiuk

Editorial: Azul Francia editorial.

Año: 2018

114 páginas

Donde la acción no escapa

Por Angie Pagnotta
Esta es la primera novela del dramaturgo, periodista y autor Mauro Yakimiuk, tras tantas obras de teatro escritas y dirigidas, llegó por fin el momento de la narrativa. En el prólogo de Esos no son todos los vicios Luis Mey da cuenta de esto y de la relación de hermanos que se estableció a partir de la literatura: “este prólogo, de algún modo, es una apología de Mauro Yakimiuk, porque antes que autor y periodista es un amigo. Un hermano que encontré por ahí, como encontré siempre las mejores cosas”
Esta novela cuenta la historia de Marcos, un personaje oscuro, nefasto y criollo que pierde los escrúpulos letra a letra, página a página. Este personaje empieza a atravesar situaciones insólitas y duras, como verdades y revelaciones que lo cambian y lo modifican casi constantemente. Así, nos inmiscuimos en la pérdida de seres queridos, engaños, traiciones, separaciones…y en el medio de todos esos caos y vaivenes emocionales, Marcos tiene que enfrentar la realidad económica que lo supera, porque  lo despidieron de su trabajo y eso, también, lo modifica.
Entonces nuestro protagonista se vuelve una lacra, de esas lacras que uno puede toparse en la vida cotidiana y que, sin dudas, trataría de evitar a toda cosa, pero como sabemos, esta clase de personas están enmascaradas con una sonrisa cálida, con un tono de voz especial, como ocurre con los psicópatas. Pero, a decir verdad, nuestro protagonista más que calificarse como psicópata, podría ser catalogado como perdedor empedernido, un ser que se vuelve oscuro y está lleno de resentimientos, de furia y de una falta de escrúpulos totales que hacen que el personaje entre en un raid de locura intenso.
Esos no son todos los vicios es una novela en la que la acción no escapa: todo el tiempo pasa algo, todo el tiempo ocurren cosas y el personaje va de un lado a otro, casi no anclando en ningún lugar, casi no dejando huellas por donde anda, pero marcando con “paso firme” algunas verdades irreconciliables. Poco o muy poco hay del monólogo interno de Marcos: la cabeza del protagonista está visible, al igual que la de su hermana, Frida, un –también– oscuro personaje que lo envuelve y lo arrastra en distintas direcciones.
Yakimiuk maneja muy bien el humor y quienes lo conocemos podemos notar improntas de él en sus diálogos u ocurrencias, esto es un dato color, quizás, pero no podía dejarlo escapar; para quien no conozca al autor personalmente, encontrará en esos gags a alguien conocido, porque eso también es lo bueno: los personajes y sus expresiones son coloquiales, auténticas: son diálogos sin entrelíneas ni digresiones, todo está ocurriendo, todo es acción, todo está pasando.
Para cerrar esta reseña se me ocurrió elegir un fragmento para completar esta lectura. Lo elegí porque representa el espíritu de la novela:  aquí se muestra un poco el pulso de Esos no son todos los vicios, pero también –y casi sobre todo– se puede evidenciar algo de la mente del personaje y de lo que vive, de esa miseria irónica en la que se fue hundiendo:
Vuelvo a tener un poco de esperanza. No voy a dejar de pelear por la casa de mis viejos. Menos dejársela a mi hermana. Ella nunca me quiso. Ella nunca quiso a nadie. Ni a mis viejos. No derramó ni una lágrima. Nunca la vi llorar. Muchas veces, eso sí, la vi enojarse. Una vez me acerqué para escucharla mientras hablaba con mi mamá. Le decía que estaban bien los tres. Para qué trajeron a una persona más, dijo. Hablaba de mí. Varias veces la escuché hablando de mí. Nunca habló bien. Nunca fue afectuosa conmigo. Me saqué una sola foto con ella. Salió mirando para otro lado. Ni miró a cámara. Decía que yo le daba vergüenza. Siempre. De alguna manera, por más que estaba casi todo el tiempo en la calle a esta altura, cuando pensaba en mi hermana y en el abogado yo medio que me hacía la ilusión de que por fin ella había encontrado a alguien, a un semejante, a un cómplice con quien ser feliz, por fin. Me los imaginaba remodelando la casa de los viejos, pintándola más alegre, llenándola de sobrinitos que el tío linyera nunca vería porque el tío, antes que tío, sería linyera y los linyeras en esa casa no entraban. Pero me hacía feliz. Qué sé yo. Últimamente me hacía falta eso: ver gente feliz. Y por más que su felicidad tenía que ver con mi derrota, bueno, qué sé yo. La felicidad no es para todo el mundo. Alguien tiene que pagar por eso.
El libro se consigue en la página de la editorial AZUL FRANCIA y se presenta el sábado 6/10 en El Benny (Serrano 1327, CABA) a partir de las 18:30hs.

Angie Pagnotta Foto 2018ANGIE PAGNOTTA es escritora y periodista. En 2012 fundó Revista Kundra –literatura aleatoria– y el portal de arte y cultura Baires Digital.Tiene una columna literaria en el programa de radio Cuentos Criollosdonde recomienda autores y libros. Trabaja como periodista en medios de Argentina y Europa, escribiendo crónicas de viajes, entrevistas, perfiles y notas del ámbito cultural y artístico. Sus libros publicados son «Memoria de lo posible» (2017, Peces de Ciudad) y «Los desiertos efímeros» (2018, Peces de Ciudad). Escribió el libro de cuentos «Un segundo antes» y la novela «Nada que no quieras», ambos materiales inéditos. Conduce Nunca se sabe junto a Tommy Tow, programa de radio emitido por La Desterrada. Es Co-Fundadora de ENGRAMM, una plataforma cultural y artística que une Buenos Aires y Berlín. Su blog literario es www.matesliterarios.blogspot.com

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